Ir a Casa rural La Raposerina
Declarada Bien de Interés Cultural, la Casa rural La Raposerina es una casona de indiano del siglo XIX, con casa torre adosada en los años treinta.
Amueblada con antigüedades, muebles coloniales y complementada con alfombras, cortinas, tapices, espejos, cuadros...
Ubicación
Como es proverbial en las casonas de indiano, siempre situadas en el lugar más estratégico de su comunidad, «La Raposerina» es bien visible al bajar de Caravia La Alta, con su palmera en el vértice de un terreno triangular, entre la carretera antigua de Colunga a Ribadesella y la carretera comarcal que une Carrales con Caravia La Baja.
Está a un paseo de la playa y, sin embargo, bien conectada con la autopista del Norte.
Distribución
- Capacidad para 17 personas, distribuida en 8 dormitorios dobles y un dormitorio individual comunicado.
- 3 cuartos de baño.
- 2 cocinas.
- Galería acristalada con TV y DVD.
- Salón con chimenea y equipo de música.
- Salón con TV y vídeo (la casa tiene 3 TV, vídeo y DVD en total).
- Jardín delantero en V, con porche.
- Jardín trasero entre perales, con mesa de comedor y tumbonas.
- Terraza al norte, con vistas a la iglesia de Santiago y al mar.
- Zaguán con azulejos, destinado a sala de juego.
- Comedor empanelado para catorce personas.
Climatización
Calefacción eléctrica central con sistema Farho en toda la villa, además de chimenea y estufas de aceite y catalíticas de gas butano a disposición de los huéspedes.
Torre
- Los dos dormitorios dobles: calentadores eléctricos de aceite.
- Cocina: gas butano y cocina de leña.
- Salón: chimenea y calentador eléctrico de aceite.
- Pasillo: calentador eléctrico de aceite.
- Baño: gas butano.
Casona
- Dormitorios: calentadores eléctricos de aceite.
- Galería, salón, pasillo y zaguán: acumuladores eléctricos.
- Dos grandes depósitos de agua, eléctricos, para los baños y la cocina.
Menaje
- Vajillas y cuberterías. Abundante cristalería. Mantelerías de varios tamaños y bajoplatos, etc.
- Lavadora y secadora.
- Dos neveras.
- Un horno de leña, un horno de gas y un horno microondas.
- Una cocina de gas y una vitrocerámica.
- Una batidora de brazo y otra de vaso.
- Dos exprimidores.
- Un tostador de pan.
- Cazos, sartenes, parrillas, etc.
Ropa de cama y baño
- Un juego de toallas y un juego de cama por persona. Dos juegos extra de cada cosa, por si acaso, en elmueble del zaguán.
Actividades en la zona
- Golf en Berbes.
- Equitación en el hotel Babú.
- Senderismo por la Sierra del Sueve, las playas semisalvajes, etc.
- Gastronomía excelente en cualquiera de losrestaurantes cercanos.
- Surf en El Puntal, en Villaviciosa, y en El Arenal de Morís, en Caravia La Alta.
- Museo del Jurásico en Colunga.
- Rutas del Románico y de la Sidra.
- Fiestas de Santiago: Se celebran durante tres días, en torno al 25 de julio, en la Plaza de La Iglesia, junto a la casa, hasta el amanecer: ¡Mejor salir y participar!
La Casa
Son dos edificaciones de distinta época: En el siglo XIX se construyó una casona de piedra y madera, con una galería notable y protegida por Patrimonio, que le da su identidad. Construida por una familia cubana a su regreso a Asturias, está catalogada como Casona de Indiano. En los años treinta se erigió la elegante torre que se yergue sobre la gran altura de la palmera y que hace que la casa sea conocida en la zona no como «La Raposerina», sino como «La Torre». Ambos conjuntos albergan varios salones, dos comedores, dos cocinas, ocho dormitorios dobles, galería, tres cuartos de baño, terraza, porche, jardín delantero y jardín trasero. Decorada con suma elegancia, incluye muebles de la época y otros coloniales, además de tapices, alfombras, etc. También está bien equipada con sábanas de hilo, toallas, varias vajillas y abundantes detalles.
Tanto desde la torre como desde los dormitorios se divisa el mar, pues la casa se enclava a los pies de la Sierra del Sueve, junto al Mirador del Fito, en pleno Camino Primitivo de Santiago. En la plaza en la que está la casa se encuentra la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, junto a la que podemos ver una estela prerromana (astur-celta) que fue hallada en este cerro cuando se cimentaba la iglesia actual, ya que aquí ha habido asentamientos religiosos desde la antigüedad.
Ese mar que divisamos desde las hermosas ventanas subrayadas por una descomunal glicinia da lugar a las bellísimas playas de La Isla, La Espasa, La Beciella y El Arenal de Morís.
Nuestra sierra es el último reducto del famoso caballo Asturcón, que ya los cartagineses y los romanos utilizaron por su gran resistencia y valor. Además, zorros («raposus»), jabalíes, ciervos, liebres, conejos y otros animales pueblan esta privilegiada zona de Asturias, por no hablar de los animales que estuvieron por allí y dejaron sus gigantescas huellas en el barro y en la arena y que nos dicen que antes que los celtas, los romanos, los peregrinos de toda Europa, campaban los dinosaurios. Se les homenajea en el MUJA (ubicado en Colunga-Lastres), Museo del Jurásico Asturiano.
En nuestras playas se practica el surf y hay mucha afición a las cometas. En Berbes hay un pintoresco campo de golf con las mismas vistas mar-montaña que podemos obtener desde el Mirador del Fito. En Villaviciosa y en Ribadesella hay otros campos de golf. Junto a «La Raposerina« hay un hotel que alquila caballos con los que galopar por la playa por la mañana y al atardecer.
Estamos en plena Comarca de la Sidra y de las Fabes, y nuestros restaurantes están entre los mejores del Principado, pero, además, son notables las iglesias románicas y los palacios y casonas, algunas construidas en la floreciente época de la minería, cuando en Caravia se explotaban yacimientos de espato flúor, entre otros minerales. Junto a esas casonas construidas con fortunas de origen minero brotaron las otras: aquellas levantadas con la riqueza duramente ganada en América, como es «La Raposerina», cuya airosa palmera y enclave en ángulo pregona a los cuatro vientos su origen astur-americano.
Cómo llegar
- Desde el oeste: Por la Autopista del Norte, la A-66, origen Villaviciosa, seguir hasta la salida indicada «Colunga», y desde allí, por la carretera de la costa, la 632, se sigue hasta Caravia, y en el km 18 se entra bordeando la iglesia de Santiago, entre su enorme tejo y la estela celto-astur, y allí esta «La Raposerina». Se aparca en la misma plaza de la iglesia, junto al muro de la casa.
- Desde el este: Por la Autopista del Norte, desde Ribadesella, llegar hasta el desvío Caravia-Berbes. Cruzar Caravia Alta, seguir hasta Caravia Baja y ver la casa, con su inconfundible galería de madera y su palmera, en el vértice formado por la carretera 632 y el Camino de Carrales que se adentra en Caravia la Baja. Aparcar junto a la casa, en la Plaza de la Iglesia de Santiago Apóstol.